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Más tontos

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  Al final tendrá razón el arquitecto Oscar Tusquets , ejemplo de artista integral e ilustrado tanto en sus obras como en sus libros, cuando con motivo de la presentación de su último ensayo, "Envejecer es un coñazo" , desconfiaba de los efectos que esta pandemia, pero también su gestión por parte de los responsables, irresponsables más bien, en cuestiones sanitarias, económicas y políticas, tendrá sobre nuestra sociedad al día siguiente de su superación, sea eso el día que sea: vamos a salir más tontos. Lo podemos constatar, todos, a nuestro alrededor. Sin necesidad de mayores datos y mejores análisis que la simple observación de nuestro entorno, la familia más cercana, nuestros amigos, nuestros compañeros de trabajo o las personas con quienes nos podemos aún relacionar, desde el vecino del tercero hasta la cajera del supermercado; se está dividiendo nuestra sociedad en dos tipos de comportamientos: los timoratos y los soberbios. Es esa persona cercana a usted que se mo...

Madrid, en 4 claves

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  La confirmación del Tribunal Supremo de Justicia de Madrid de las elecciones del próximo 4 de mayo, la sorpresiva concurrencia a las mismas de Pablo Iglesias y las incógnitas de Ciudadanos y Partido Socialista dejan a Madrid como centro, más si cabe, de la política española. Un centro que va más allá de la situación geográfica y aún de la ubicación ideológica en que se sitúe la capital de España. Hay cuatro claves que van a pesar en lo que pase ese día de urnas y, sobre todo, después del cinco de mayo. La primera, sin duda, es la aparición en el cartel madrileño del ya exvicepresidente segundo del Gobierno de Pedro Sánchez, la mitad de los Picapiedra, el líder de Podemos. Las razones que explican la decisión de Iglesias son tantas y tan variadas como analistas las abordan, empezando por quien les habla. Que no da puntada sin hilo, está claro. Así que no sabe uno si quedarse con la preocupación del líder testosterónico por la previsible debacle de su formación en los comici...

El drama de Casado

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  Conmemora el Partido Popular, porque celebrar se antoja quizás excesivo dada su situación actual, los veinticinco años de la llegada de José María Aznar al Gobierno de España. Imagen del expresidente y su delfín, tirando a arenque. Nada que ver. Pero qué recuerdos, oye, qué personajes, qué políticas, qué solvencia, qué gestión… Sin ánimo de mayor profundidad, c uando Aznar llegó a laMoncloa en 1996, se encontró con 3,5 millones de parados (20,04% de la población activa), un 5,5% de déficit público, una deuda de 360.000 millones de euros y una Seguridad Social en quiebra, tras una legislatura en que la presión fiscal supuso un 36% por las subidas de impuestos. Ello sumado a los casos de corrupción y el terrorismo del GAL. Todo un panorama. Pero la gestión del Gobierno Aznar, con personalidades tan determinantes como Rodrigo Rato - antes de caer en el amor y la avaricia, o viceversa, que tanto da-, Jaime Mayor Oreja, Loyola de Palacio , Abel Matutes, Rafael Arias-Salgado, pe...

Tensión, más tensión

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No es que José Luis Zapatero fuera una lumbrera, eso ya lo saben. Y tampoco ha mejorado con los años, más antes al contrario, qué le vamos a hacer. Pero de vez en cuando dejaba para el mármol algunas perlas, no cultivadas -que tampoco hubiera sabido-, como cuando al finalizar una entrevista con Iñaki Gabilondo  que , conocidos los personajes,  más bien habría sido un masaje relajante, se le escapó aquello de que “nos conviene que haya tensión” . Porque a los gobiernos, sobre todo a los de izquierdas, les viene genial que la peña se preocupe por esto y por lo otro, en lugar de fijarse en su incompetencia para gestionar lo que de verdad preocupa a la ciudadanía toda. Y lo mismo me da que sean las mascarillas, que el número de muertos generados por una pandemia que se reconoció tarde y mal y jamás se han atrevido a poner negro sobre blanco (y van más de cien mil, como si en un año hubieran fallecido todos los habitantes de Santiago de Compostela, Guadalajara, Toledo o Cáceres, ...

El tal Hasel

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Reconozco que me da una pereza infinita hablar del chisgarabís ése de Hasel , intitulado a sí mismo rapero y artista, que espero esté disfrutando de las bondades de la trena y tenga ocasión, oportunidad y experiencias suficientes para improvisar otras tonadillas de esas sin ritmo, melodía ni letra digna de llamarse así, que son a las que se dedica el preso. Pero era esto o hablar de la huida hacia adelante del otro Pablo, el nuevamente fraCasado, que parece que culpa a su sede en la madrileña calle Génova de su incompetencia para hacer del Partido Popular una alternativa política. El tal Hasel ese, para empezar, no se apellida así, sino Rivadulla Duró, apellidos de honda raigambre ilerdense -que no es un insulto, sino el gentilicio de Lérida-. Porque lo primero que es el mentecato es un niño de papá , el empresario dedicado a construcción de edificios residenciales, limpieza general de edificios y promoción de terrenos  Ignacio Rivadulla, que fue también presidente de la Unión De...

Jaurías

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  Me da lo mismo quiénes fueran en las furgonetas negras que huían, en Vic , de la manada de salvajes, de la horda de fascistas, que arrojaban sillas, vallas, piedras, botellas, lo que pillaran. Lo mismo me da quién haya puesto la pequeña carpa a la que acuden con su bilis de insultos, de amenazas, de odio, otros tantos jabalíes, tanta hiena, tanto chacal. Porque, a efectos de comportamiento democrático, lo mismo da que los agredidos sean tirios o troyanos; lo definitivo, lo determinante, es que la piara que alimenta la algarada son los que son, piensan lo que piensan y defienden lo que defienden; y lo hacen además con la apatía displicente – cuando no la autorización, connivencia, complicidad, conchabanza y monipodio- de quienes deberían ser los representantes de todos los catalanes. Porque catalanes son -aunque seguro que encontraríamos también radicales dados al desorden de acá y acullá- el hatajo de animales que están convirtiendo una campaña electoral, tradicionalmente dedi...

Cataluña en Carnaval

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  Febrero es lo que tiene: aún no has acabado de recoger la decoración navideña (pero vamos a ver, ¿dónde demonios se guardaba todo esto?) y ya estás mirando de reojo el calendario porque, en circunstancias normales, hay que ir poniéndose de acuerdo con los amigos, a ver de qué salimos disfrazados, este año, en Carnavales. En circunstancias normales, ya digo. Y las que vivimos no lo son, que no sabe uno si este año no acabará haciendo bueno al malhadado 2020. Que no busques disfraz, vaya; que no hay carnaval. Salvo que seas catalán, claro, que ahí sí, ahí se preparan unas carnestolendas del carajo, de mucha acción, de mucha risa, ya verás. Para empezar, el Gobierno de Sánchez, decidido a aprovechar el efecto Illa -como si todos los efectos causados por ese desastre de ministro no hayan sido catastróficos para la sociedad española-, va a volver a caer en la metedura de pata que provocó la primera ola de la pandemia. Empeñados, contra toda razón, en celebrar las elecciones cata...