Gobierno a ninguna parte
Si a usted no se le atragantó el rosco de Reyes escuchando las soflamas guerracivilistas de los socios de Pedro Sánchez en el debate de investidura, incluida la socialista Adriana Lastra , es posible que se le haya estomagado la elección del felón por dos votos, incluso más que comprobar el saldo de su tarjeta de crédito después de las fiestas y ante la cuesta de enero. Bueno, pues esa parte ya no tiene remedio. A la tercera, Sánchez ha conseguido juntar ciento sesenta y siete votos y unas cuantas abstenciones para seguir usando su colchón de La Moncloa y llevar a Begoña a hacer turismo en avión privado. No tiene vuelta de hoja y, por lo tanto, tampoco tiene sentido seguir repasando las mentiras con las que Sánchez engañó a sus votantes, las traiciones que a sus seguidores ha perpetrado para arrojarse en brazos del llorón de Pablo Iglesias, o el precio que ha costado el voto de ese tipejo que jamás ha hecho nada por desvaciar Teruel, ya que el fue de los primeros en marcha...