Sánchez ya está Maduro
No pasa un día, ni uno, aunque sea fin de semana, aunque estemos de puente en Madrid, sin que el lamentable gobierno de España asome la patita para dejarnos comprobar que su hoja de ruta, sus intenciones y propósitos, nos alejan a pasos agigantados de lo que hasta ahora venía siendo un país razonablemente democrático y convenientemente europeo y occidental, para enfangarse en el lodazal totalitario del populismo comunista. Y uno ya no sabe ni cual es la última que podría referirles para ilustrar mi afirmación, porque es que no paran. Esta semana pasada, hasta ayer mismo, ha sido el pago de la hipoteca, mediante venta del castellano como lengua vehicular, a los nacionalistas de aquí y de allá. Sin solución de continuidad, la amenaza soviética de que Hacienda pueda plantarse en nuestros domicilios a vete tú a saber qué, por las bravas. Y para intentar evitar, además, que dislates tales no ya se critiquen, sino que se pongan en conocimiento pormenorizado de los ciudadanos espa...